LAS ELECCIONES VASCAS del 1-M serán históricas, ya que, por primera vez, los proetarras se quedarán fuera del Parlamento, al haber anulado el Supremo D3M y Askatasuna, sus últimas marcas blancas.Pero las autonómicas del domingo pueden marcar también un antes y un después en la política vasca y española si, como apuntan las últimas encuestas, el PNV -que ha gobernado ininterrumpidamente el País Vasco, sólo o en coalición, durante 29 años- no logra completar una mayoría parlamentaria con el resto de las formaciones nacionalistas: EA, IU-EB y Aralar.
En la última legislatura, Ibarretxe ha gobernado gracias al respaldo de los 9 escaños del PCTV, que ahora se repartirán entre todos los partidos que concurren a estas elecciones .No se pueden lanzar las campanas al vuelo, si recordamos el precedente de los comicios de 2001, a los que PSOE y PP -Nicolás Redondo y Jaime Mayor Oreja- concurrieron en un sólido bloque constitucionalista que no logró la mayoría, debido a una gran movilización nacionalista.Sin embargo, es un dato objetivo que el PNV -subordinado a la deriva soberanista de un líder tan obsesivo y atrabiliario como Ibarretxe- ha ido perdiendo respaldo electoral y en las últimas generales fue superado por los socialistas en las tres provincias vascas. Sería, desde luego, no sólo una sorpresa sino un auténtico sorpasso que el PSE fuera el partido más votado el 1-M, pero aunque no lo sea, existe -más que nunca- una oportunidad clara de que PSOE, PP y el partido de Rosa Díez, articulen una mayoría alternativa al nacionalismo si logran entre todos los 38 escaños de la mayoría absoluta.
Esta hipótesis es la gran referencia a la hora de orientar el voto. Por muchas razones -políticas y morales- la alternancia es muy necesaria en el País Vasco, por lo que los electores deberían propiciarla votando a los partidos que pueden encarnar las ansias de cambio que se aprecian en la sociedad vasca. A nadie se le oculta la trascendencia que tendría, para el País Vasco y para España, que el lehendakari se llamara Francisco Javier López Alvarez.