El 1 de diciembre es el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Los pueblos en todo el mundo ven esta jornada como una oportunidad para unirse en espíritu y recordar a aquellos que han sucumbido ante esta enfermedad, mostrar compasión por aquellos que están sufriendo el día de hoy, y renovar el compromiso para ayudar a los otros a permanecer libres de esta infección.
A pesar de que la tragedia del VIH-SIDA continúa avanzando, hay motivos crecientes de esperanza. Los logros alcanzados a través de la alianza entre México y Estados Unidos dan prueba de que acciones concretas pueden marcar la diferencia.
El tema para este año del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA es “Mantener la Promesa”; Estados Unidos lo está haciendo. En 2003, el Presidente Bush anunció su Plan de Emergencia para el Combate al SIDA, un programa multifacético de cinco años que cuenta con un presupuesto de 15 mil millones de dólares. Este plan del Presidente Bush constituye la más grande iniciativa de salud enfocada a una sola enfermedad que cualquier nación haya emprendido.
Estados Unidos ha mantenido su promesa y está trabajando en conjunto con 123 naciones, incluyendo México, para apoyar soluciones sustentables y administradas localmente contra esta pandemia. Quince naciones de África, el Caribe y Asia -que aglutinan aproximadamente la mitad de las infecciones en el mundo- reciben apoyos importantes del gobierno de Estados Unidos